miércoles, 24 de junio de 2009

Articulo de interes

SEGURIDAD BASADA EN EL COMPORTAMIENTO

(PRIMERA PARTE)

Desde la década de los años 90 hasta nuestros días, la seguridad basada en el comportamiento ha constituido una exitosa forma para la gestión de la seguridad, y se ha incrementado sustancialmente su práctica mundial. Este artículo es el primero de una serie de cinco en los que expondremos de forma resumida algunos de los principios básicos para el uso correcto de esta forma de gestión.

Introducción e historia

¿Por qué tanta atención en la denominada seguridad basada en el comportamiento (SBC)? La respuesta en simple: porque consistentemente reporta resultados satisfactorios. En los días actuales, donde todos estamos envueltos en una avalancha de modelos, técnicas, sistemas de gestión, filosofías, etc., en un entorna altamente competitivo, lo primero que se busca es el resultado y este tipo de proceso lo garantiza.


La SBC es relativamente nueva en la gestión de la seguridad con fines de prevención de accidentes. Hay que buscar sus raíces en los inicios del pasado siglo en Rusia, donde el psicólogo Ivan Pavlov (1849-1936) estudió la respuesta en la generación de la saliva de los perros ante la oferta de comida. Pavlov formuló la teoría del reflejo condicionado como respuesta a un estímulo.


Otro psicólogo ruso: Vladimir Bechterev (1857-1927), creó el concepto de psicología objetiva donde sólo se estudiaba y se generaban teorías sobre el comportamiento humano a partir del estudio de la conducta objetiva, o sea, aquella que puede observarse y registrarse.


El Conductismo, que tuvo su origen y desarrollo máximo en los Estados Unidos de América, ha hecho un gran aporte a la explicación del comportamiento humano y a las tecnologías de su llamada "modificación". Parece ser que el norteamericano Burrhus Frederic Skinner (1904-1990) es quien más ha contribuido a la teoría de la modificación del comportamiento.


El concepto central de Skinner consiste en su propuesta de que el operar del ser humano sobre un ambiente dado, podría producir consecuencias sobre el comportamiento. Si las consecuencias son positivas, el comportamiento se refuerza, si son negativas el comportamiento se desestimula.


El paso del individuo al grupo o colectivo se produce por vez primera con el descubrimiento del "Efecto Hawthorne". El "Efecto Hawthorne" toma su nombre de la unidad de fabricación de componentes eléctricos de una fábrica, donde se efectuó un experimento en 1938, en el cual se manipularon factores ambientales tales como la iluminación y prácticas organizativas, tales como la extensión de los períodos de descanso. Mientras tanto, se medía el efecto que los cambios en estos factores producían en la productividad de los trabajadores.


Los resultados sorprendentemente mostraron que la productividad aumentaba a pesar de aumentar o disminuir la iluminación, o a pesar de aumentar o disminuir la extensión de los períodos de descanso. La explicación estuvo dada en que los trabajadores respondieron a su interacción con los investigadores participantes, más que a los cambios que se producían en los factores y prácticas seleccionadas. Por primera vez se demostró experimentalmente que podía mejorarse la productividad a partir de interactuar con el comportamiento humano en vez de solamente hacer cambios en las condiciones de trabajo. La naturaleza social de los trabajadores fue reconocida como un importante factor en el desempeño del trabajo.


A finales de los años 70 se publican los primeros experimentos que utilizan las técnicas de modificación del comportamiento midiendo como indicador de resultado específicamente el comportamiento hacia la seguridad. A través de los años 80 se replican los resultados de los primeros experimentos y se demuestra el potencial para mejorar el desempeño hacia la seguridad y reducir los accidentes ocupacionales. En los años 90 los principios de la Dinámica de Grupos fueron propuestos como componentes importantes de la efectividad de los procesos de SBC. También la Teoría del Constructivismo ha sido propuesta como potenciador de la SBC. El aprendizaje o modificación de los comportamientos a partir de construir nuevos conocimientos y motivaciones partiendo de los propios conocimientos y experiencias de las personas, enriquecidas a través de la interacción con otras personas y con el ambiente, presupone que se pueden desarrollar cualidades superiores a las iniciales.


En los años 90 se reconoció el valor comercial de la SBC y su potencialidad en la reducción de los accidentes, por tanto se amplió su estudio por los académicos y se comenzaron a comercializar diferentes metodologías y programas por compañías del campo de la Seguridad Ocupacional y la Consultoría sobre Gerencia.


La SBC no es una herramienta para reemplazar a los componentes tradicionales de un Sistema de Gestión de la Seguridad, todos los objetivos básicos de los mismos se pueden mantener. Como es fácil deducir, la SBC tiene su foco en los comportamientos de los trabajadores hacia la seguridad pero, aún cuando es ampliamente reconocido que la conducta humana es un factor de importancia significativa en la causalidad de los accidentes, éste no es el único factor. La SBC no debe implementarse eliminando los métodos tradicionales que tienen una eficacia probada en la reducción o eliminación de accidentes. La SBC es más efectiva en el Sistema de Gestión Global de la Seguridad cuando se integra y complementa a los sistemas de seguridad tradicionales.


La práctica central de todos los procesos que han utilizado a la SBC consiste en determinar el porcentaje (partiendo de una lista de comportamientos relativos a la seguridad previamente redactada) de aquellos comportamientos que, dentro de todos los observados por una persona, fueron considerados seguros. Con este porcentaje y utilizando diferentes técnicas que pueden influenciar a las personas y sus comportamientos se realiza un proceso que logra disminuir y mantener bajo control a los accidentes industriales. La utilización de estas técnicas han tenido como objetos de estudios múltiples ambientes industriales y de servicios: minería, astilleros, fábricas manufactureras, hospitales, construcción de edificios, tránsito de vehículos, oficinas, plantas de generación de energía y otros. Adicionalmente puede deducirse de la bibliografía que el número de personas que han participado en cada una de las experiencias descritas tiene una amplia variación, y no parece influenciar en los resultados. También de la revisión bibliográfica puede determinarse que los experimentos se han realizado en diferentes países.


Están representados Canadá, Chile, Cuba, Colombia, España, Estados Unidos, Finlandia, México y Suecia. Aparentemente, estas técnicas pueden ser aplicadas con éxito a la gestión de la seguridad en diferentes ambientes socio-culturales. La cantidad de reportes ha validado ampliamente este tipo de gestión y claro: se extiende más y más.


Fuente: MONTERO, Ricardo. Siete principios de la Seguridad Basada en los Comportamientos. En: Revista del Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo, Sección Técnica, No. 25 - 2003, páginas 4 a 11.

viernes, 22 de mayo de 2009

Articulo de interes

Nanoesponjas:

Esperanza de agua limpia para Sudáfrica

2009-05-06

¿Las nanoesponjas pueden resolver los problemas de contaminación del agua de un continente? Munyaradzi Makoni investiga el tema.

Hay quienes las encuentran parecidas a los panales; otros, a infinidad de tazas de té, cada una de ellas tiene apenas una billonésima parte de un metro de ancho. Pero a la hora de ponerles nombre, no dudaron en llamarlas nanoesponjas.

La idea es que uno puede sujetarlas con unas abrazaderas a una fuente de agua, sea el grifo de la cocina o la cañería que transporta el líquido hasta una central termoeléctrica, y ellas absorben el fluido, atrapando las impurezas en una multitud de minúsculas cavidades, y al mismo tiempo dejando pasar el agua pura.

Desde luego, Sudáfrica abriga la esperanza de que las nanoesponjas resuelvan sus problemas para depurar el agua allí donde los tratamientos convencionales son insuficientes: desde llevar agua limpia a toda la población hasta descontaminar los sistemas de refrigeración para evitar que se pudran las turbinas de las centrales.

Sin embargo, todavía no se sabe a ciencia cierta si las nanoesponjas cumplirán su promesa, tanto desde el punto de vista técnico como económico: aún tienen defectos, y su producción es costosa.

DeQuan Li y Min Ma, del Laboratorio Nacional Los Álamos en los Estados Unidos, se inventaron las nanoesponjas. En menos de dos años, Bheki Mamba y Rui Krause, de la Universidad de Johannesburgo, Sudáfrica, comenzaron a estudiar estas esponjas: en seguida vieron el potencial que encerraban para su propio continente.

Krause, especialista en química orgánica del Departamento de Tecnología Química, sabe bien lo rebeldes que son los contaminantes del agua: muchos son tan diminutos que hasta cuesta detectarlos.

La contaminación del agua en Sudáfrica se origina principalmente por la actividad minera, generadora de residuos ácidos que se mezclan con las aguas subterráneas, explica Nndanganeni Musekene, encargado de protección de recursos del Ministerio de Asuntos Hídricos y Forestales en Johannesburgo.

Los residuos agrícolas provenientes de fertilizantes fosforados y las aguas residuales no hacen sino agravar el problema.

Leonardo Manus, responsable de la regulación de la calidad del agua en el Ministerio, señala que alrededor del 88 por ciento de los 48 millones de habitantes de Sudáfrica cuentan con acceso al agua potable. El resto (por lo menos uno de cada diez) suelen ser pobres de zonas rurales marginales. El acceso al agua limpia muy probablemente empeorará con el crecimiento industrial y el aumento de la población. En octubre pasado, el agua y la comida contaminada produjeron un brote de cólera en Zimbabwe que se propagó hacia Sudáfrica.

Mejores que los filtros

En el laboratorio, Mamba y Krause supervisan a unos 30 estudiantes de posgrado de India, Suazilandia y Zimbabwe. El estudio se realiza en colaboración con dos centros de innovación en nanotecnología inaugurados en 2008, uno en Mintek, el organismo nacional de investigación minera, con sede en Johannesburgo, y el otro en el Consejo de Investigaciones Científicas e Industriales de Pretoria.

La investigación forma parte de un programa de nanotecnología más amplio que incluye la cooperación con la Universidad Rhodes en Grahamstown en el área de nanosensores y con la Universidad de El Cabo Occidental en bioetiquetado, comenta Robert Tshikhudo, responsable de nanotecnología de Mintek.

Para fabricar una nanoesponja, se parte del almidón común que, al entrar en contacto con una enzima natural específica, se degrada hasta formar anillos de moléculas de azúcar conocidas como ciclodextrinas. En cada anillo, o taza, hay entre seis y diez moléculas de azúcar, y cada una tiene un diámetro de apenas 1 ó 2 nanómetros (0,000000001 metros).

Luego se une cada ciclodextrina con una molécula que sirve de enlace a la siguiente ciclodextrina, y así sucesivamente, hasta formar una larga cadena, es decir, un polímero.

"Estos polímeros poseen nanocavidades que tienen la capacidad de atrapar a los contaminantes. Actúan como adsorbentes, o esponjas, así que el término nanoesponja se impuso", dice Krause.
La magia de las nanoesponjas radica en su habilidad para reaccionar ante la carga de una molécula, y no solo actuar en función de su tamaño, como los filtros comunes.

El ambiente al interior de la taza hace que repela el agua, mientras que fuera de ella la nanoesponja atrae el líquido. De esta manera, el agua escurre a través de la esponja con facilidad, mientras que los pesticidas y muchos otros contaminantes quedan atrapados en las tazas. Las nanoesponjas son "filtros inteligentes", dice Krause.

Y eso no es todo: se puede 'etiquetar' a las esponjas con otras sustancias capaces de identificar contaminantes específicos e incluso transformarlos en sustancias menos tóxicas.

Por ejemplo, una esponja con nanopartículas añadidas de hierro atrapará un contaminante clorado tóxico como el cloroformo, pero también lo transformará en otra sustancia no tan peligrosa, como el metano. El hierro ya se utiliza de este modo para limpiar vertidos industriales, aunque la reacción a escala nanométrica es mucho más rápida porque la superficie que ocupa el hierro es bastante más grande.

"No pretendemos desarrollar una única solución para todos los problemas, sino una serie de polímeros a modo de 'bloques para armar', que se puedan disponer de maneras concretas para satisfacer las distintas necesidades de la industria", explica Krause.

El truco final de la nanoesponja es que una vez saturada de basura, se puede lavar con un solvente seguro como el etanol y volver a utilizar.
¿El purificador perfecto?

Algunas de las primeras investigaciones, publicadas por científicos de Los Álamos, sugerían que las nanoesponjas serían capaces de reducir a su trillonésima parte los contaminantes orgánicos peligrosos presentes en el agua.

Un estudio publicado por Mamba, Krause y colegas el año pasado (octubre de 2008) indica que este sueño aún no se ha convertido en realidad. Los investigadores demostraron que las nanoesponjas lograron eliminar el 84 por ciento del material orgánico disuelto presente en el agua empleada para refrigerar una central. Es una tasa de éxito más o menos similar a la que presentan las tecnologías que ya están en uso, como las resinas y el carbón activado.

Pero Krause es optimista: "Considerando que se trata de un material nuevo, ese resultado preliminar en un entorno industrial es muy promisorio", agrega.

Los investigadores confían en que las nanoesponjas terminarán superando a las tecnologías convencionales. El purificador adsorbente de agua más común empleado hoy día es el carbón activado, que se fabrica calentando materia orgánica, como huesos o madera, hasta que no queda más que carbón lleno de agujeritos que atrapan contaminantes.

Es un mecanismo habitual y económico que tiene infinidad de usos, desde jarras filtradoras de agua para el hogar, hasta centrales generadoras.

"Las tecnologías actuales se basan principalmente en la adsorción", afirma Krause. "Entonces, para obtener grandes resultados creo que no necesitamos volver a inventar la pólvora, sino mejorarla. Si somos capaces de desarrollar un mecanismo ultra adsorbente no será necesario rediseñar todas las tecnologías de apoyo existentes desde cero."

"Eso significa que no hay necesidad de inventar soluciones radicalmente diferentes [específicas] para la industria energética, para el tratamiento del agua potable en el medio rural y para su tratamiento en el medio urbano."

"Con esto no queremos decir que los polímeros sean la solución perfecta", aclara Mamba. "Pero son mejores que el carbón activo, u otros materiales adsorbentes. Las nanoesponjas podrían adoptarse cuando otros métodos fallan o también si se quiere mejorar los tratamientos ya disponibles."

Costos y riesgos

Uno de los mayores obstáculos asociados al programa de las nanoesponjas es el gasto. El único costo real del carbón activado procede del tratamiento térmico que se da a los residuos para producirlo. Sin embargo, las nanoesponjas se fabrican empleando dos monómeros, que deben ser fabricados en un proceso de varias fases y luego importados.

Pero esta situación no va a durar mucho. "Hemos elegido el uretano como monómero de enlace, ya que la industria del poliuretano es muy importante en Sudáfrica, lo que abarata mucho su costo", explica Krause. Las ciclodextrinas también se podrían fabricar a bajo costo en el país.

Otro posible obstáculo se deriva de la increíble eficiencia de las nanoesponjas: al mismo tiempo que remueven materia orgánica indeseada, pueden eliminar minerales valiosos para la salud humana, reconoce Krause. "En una comunidad rural puede ser importante deshacerse de la contaminación biológica, por ejemplo, de [la bacteria] E. Coli, pero también conservar algunas trazas de minerales beneficiosos si fuera viable."

"Que esto sea un auténtico problema es discutible, ya que no obtenemos una cantidad significativa de minerales a partir del agua que bebemos, y los polímeros se pueden modificar para eliminar elementos de polaridad y tamaño específicos", argumenta.

Además, están los temores generales sobre las consecuencias que podrían traer los nanomateriales para la salud y el ambiente.

"Desconociendo las propiedades de las nanoesponjas, somos cautelosos", expresa Jo Burgess, gerente de la Comisión de Investigación del Agua de Sudáfrica, que financia el uso de nanotecnologías para la obtención de agua potable y el tratamiento de aguas residuales.

"Puede que las nanoesponjas sean materiales maravillosos que solo traen beneficios, pero también podrían ser otro tipo de asbesto, un material que parecía extraordinario y después terminó causando problemas de salud. O pueden resultar algo intermedio."

Se necesita investigar más para conocer la eficacia de las nanoesponjas, el futuro que les espera y las consecuencias que puedan traer para el ambiente y la salud antes de que nos atrevamos a generalizar su uso."

Por ello, el próximo objetivo de los investigadores es llevar a cabo proyectos piloto: "Estamos tratando de conformar un grupo de ingenieros y otros científicos para trabajar en la implementación de nuestro proyecto piloto de aquí a dos o tres años", explica Mamba.

Mientras tanto, Mintek diseña plataformas para probar la capacidad de las nanoesponjas para eliminar contaminantes industriales del agua. Tshikhudo espera que una de ellas esté lista para finales de año. Krause y Mamba también están trabajando con investigadores de Brasil, India y Holanda con el fin de acelerar los ensayos piloto.

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martes, 19 de mayo de 2009

miércoles, 6 de mayo de 2009

ARTICULO DE INTERES


EFECTOS SOBRE EL COMPORTAMIENTO DE LOS NEUROTOXICOS AMBIENTALES

Introducción
La investigación sobre la interacción entre las sustancias químicas ambientales y el desarrollo del niño es una área nueva de la salud publica. También un área donde se cruza la ciencia con la política pública.

Hace pocos años que se ha comenzado a comprender los efectos potenciales sobre la salud y sobre el desarrollo del niño y a relacionarlas con las exposiciones a tóxicos ambientales.Es importante la evaluación y la comprensión de la influencia de sustancias químicas ambientales en el proceso de la aparición de enfermedades relacionadas al neurodesarrollo (déficit de atención- hiperactividad y autismo, por ejemplo).

Las consecuencias de estos desórdenes del desarrollo, que son irreversibles, pueden ser trágicas. Los costos familiares, sociales y económicos son inmensos y la incapacidad puede perdurar toda la vida.

En las ultimas dos décadas ha habido una explosión de investigaciones neurobiológicas sobre atención, memoria, y otras funciones cognitivas. Además los patrones y estados del desarrollo normal del cerebro son ahora bien entendidos.

Estos nuevos conocimientos nos ha permitido una mejor comprensión de la especial vulnerabilidad del desarrollo del sistema nervioso a los cambios del ambiente químico interno del organismo.

Ahora se desprende claramente de observaciones hechas primero en animales y luego en niños, que ante cambios sutiles en las concentraciones de sustancias químicas normales (como las hormonas) o la presencia de agentes tóxicos externos (como metales pesados o sustancias químicas sintéticas) pueden producir cambios profundos y permanentes en el desarrollo del sistema nervioso.

Estos cambios pueden llevar a deterioro del rendimiento mental y alteraciones en el sistema reproductor.Los problemas de aprendizaje, madurez y comportamiento en los niños son claramente el resultado de complejas interacciones entre factores genéticos, químicos y del medio social que los influencian durante periodos vulnerables del desarrollo.

Este informe se enfoca en el rol de los tóxicos desde el punto de vista que son una causa evitable de daño.

Las características cognitivas y de comportamiento que resultan de la interacción de estas influencias pueden ser descriptas como rasgos o habilidades o funciones, como la atención y memoria, que pueden medirse cuantitativamente usando una variedad de test neuropsicológicos.La alteración de un conjunto de estas habilidades se describen a menudo utilizando una etiqueta de diagnostico que identifica un síndrome clínico como ser “Desorden déficit atencional e hiperactividad”, autismo o problemas de aprendizaje.

Esta clasificación es útil para el propósito clínico. Sin embargo las habilidades individualmente en general se ajustan mas para la investigación por ser mas fácilmente definibles, cuantitativamente mensurables y más aplicables a modelos animales.

Como resultado, se ha comenzado a investigar los efectos de las sustancias químicas en el neurodesarrollo en términos de efectos sobre las habilidades más que como asociadas a síndromes clínicos.

Por lo tanto hemos buscado un común denominador entre los diferentes campos de la investigación que nos permita identificar las influencias sobre la función cognitiva de la población normal como también sobre los síndromes.

Neurotoxicología del desarrollo
Las sustancias neurotóxicas (que incluyen metales pesados y sustancias químicas de contacto cotidiano) pueden interferir directamente con muchos de los procesos requeridos para el normal desarrollo del cerebro. Los procesos pueden ser acelerados o retardados. La formación de mielina puede ser alterada por exposición a tóxicos o por deficiencias nutricionales, pudiendo potenciarse. Algunos estados del desarrollo son críticos respecto a su vulnerabilidad pudiendo ser afectados con consecuencias para la función cerebral.

De la exposición al mismo agente pueden resultar efectos diferentes en el aprendizaje y la conducta. Depende del periodo del desarrollo y del lugar del cerebro donde se estén llevando adelante los procesos de neurodesarrollo en el momento de la exposición.

También algunos tóxicos actúan en forma indirecta, por ejemplo, sobre la función placentaria o alterando la acción o metabolismo de las hormonas (disruptores endocrinos).La neurotoxicidad puede ser entonces, directa o indirecta.

Es de crítica importancia recordar que los neurotóxicos pueden interferir con el desarrollo cerebral y más tarde con sus funciones por exposición a dosis que tienen un efecto mínimo, transitorio o nulo en el adulto. Existe también una amplia variación en la sensibilidad individual en la exposición. Esto significa que, en una población expuesta, aún cuando el dosaje de tóxicos sea aceptable en promedio, pueden aparecer individuos que presenten un daño importante. Hasta aquí una visión de la oportunidad y dosis de exposición.Pero, de que tipo de sustancias hablamos?


Ha sido muy difícil identificar la causa - efecto, pasar del diagnostico a la etiología.La novedad de la exposición química, la introducción de sustancias químicas de síntesis nunca ante vistas, la falta de antecedentes de exposición masiva desde la concepción nos enfrentaba con una situación inédita. Además estaba el problema de la exposición mixta.


Metales Pesados

Algunas sustancias son viejas conocidas como los metales pesados, pero con una salvedad: ahora podemos identificar y hacer seguimiento a largo plazo de la exposición crónica a bajas dosis. Plomo: La exposición a bajos niveles de plomo puede alterar significativamente la función cognitiva y motora en los niños, particularmente si la exposición ocurre antes de los 6 años. Hay consenso general entre los toxicólogos que cada aumento de 10 microgramos por decilitro en sangre de los niveles de plomo desciende entre 1 a 3 puntos el coeficiente intelectual. Los niños expuestos al plomo exhiben problemas de conducta, dificultad en concentrarse y conservar el foco de la atención, habiéndose encontrado una fuerte relación con conducta agresivo y patrones de conducta delictiva en niños menores de 11 años.(4). Los tóxicos como el plomo pueden destruir el sistema inhibitorio y causar violencia. La absorción de plomo depende de muchos factores y uno de ellos es la dieta. El plomo y el calcio se unen a los mismos receptores. Un niño sin calcio disponible toma mas plomo.


Mercurio: Los investigadores calcularon que aparece retraso psicomotor cuando la madre tiene entre 10 y 20 partes por millón de metilmercurio en el cabello. El mercurio se une a proteínas y produce una alteración difusa de la función celular, inhibición de la síntesis proteica, puede dañar el DNA e interrumpir la división celular. Interviene con el desarrollo de los microtúbulos del esqueleto neuronal, afecta la integridad de la membrana celular haciéndola más adherente (esto explica porque está alterada la migración celular) y afecta la transmisión sináptica. El mercurio se concentra especialmente en el pescado y lleva caminos similares a los contaminantes orgánicos persistentes (cop´s) en la cadena alimentaria con los que se potencia (Hg y PCB´s).


Pero de otras sustancias químicas sintéticas, introducidas en el ambiente en la segunda mitad del siglo XX, recién se han detectado sus efectos sobre la salud en las últimas dos décadas.Contaminantes Orgánicos Persistentes o COP´s:


Los contaminantes orgánicos persistentes son productos y subproductos de la actividad humana de origen relativamente reciente. Hasta la mitad del siglo XX, contaminantes con estas propiedades eran virtualmente desconocidos en el ambiente y en los alimentos. Su aparición comienza luego de la Segunda Guerra Mundial con la creciente introducción de químicos sintéticos en el ambiente.


Los COP´s son ubicuos, se encuentran en el agua superficial y potable ya que la depuración puede no eliminar sustancias químicas sintéticas. Hay residuos en hortalizas y derivados animales que contengan grasas (carnes rojas y pescado, lácteos) provenientes del uso de plaguicidas y de la contaminación del agua y el suelo.


Actualmente se acepta que son muy tóxicos y varios de ellos son objeto de una negociación internacional para su urgente y total eliminación. Todos estos compuestos orgánicos contienen cloro. Muchos ya han sido prohibidos o tienen fuertes restricciones de uso. La lista de los más comunes y peligrosos es: aldrin, dieldrin, endrin, clordane, DDT, heptacloro, mirex, toxafeno, hexaclorobenceno, bifenoles policrorinados o PCB´s, dioxinas y furanos.


Estas sustancias químicas sintéticas, muy apreciadas en el mercado comercial por su estabilidad, característica que se busca en el proceso de síntesis, se mantienen, justamente, “estables”. Los COP´s viajan grandes distancias, penetran en los ecosistemas y, en vez de diluirse, se concentran en la cadena trófica acumulándose en el tejido graso de los mamíferos. Este proceso se llama bioacumulación. También aumentan su intensidad de acción al subir en la cadena alimentaria, proceso conocido por biomagnificación. Al no descomponerse, puede ser 25 millones de veces mas concentrada en le depredador que en el agua.(2)Hay evidencia científica de efectos severos sobre la salud humana asociados a la exposición a COP´s: cáncer, alteraciones del sistema inmune, efectos sobre la reproducción y trastornos del neurodesarrollo entre otros.


Su efecto no siempre está relacionado con la dosis pero sí fuertemente al momento de exposición. Atraviesan la placenta por lo que la exposición es desde la concepción y se concentran en la leche materna que, por su alto contenido en grasa expone a los neonatos, en un período especialmente vulnerable de su desarrollo, a una dosis promedio 50 veces mayor a la recomendada para los adultos.


El organismo humano (que puede identificar, descomponer y eliminar estrógenos vegetales) puede confundir estas sustancias artificiales con hormonas. El organismo no tiene la capacidad de identificarlas como tóxicas y neutralizarlas o eliminarlas; las acumula en el tejido graso debido a que son liposolubles. Los bloqueadores de las acciones estrogénicas pueden inhibir la producción de sustancias endocrinas internas o bloquear los receptores, pero no identifican las sintéticas por su muy diferente formulación. Esto es lo que les permite a los COP´s mimetizar la acción endocrina, potenciarla o frenarla por lo que actúan de manera diferente en cada sistema. Producen, en una palabra, alteración en los mensajes químicos que hacen que se produzca una ocurrencia oportuna de los hechos: para construir, para funcionar, para responder, para adaptarse y para transmitir el mensaje genético.


Un estudio reciente, publicado en la revista Environmental Health Perspectives en 1998, realizado por la Dra. Elizabeth Guillette de la Universidad de Arizona entre los niños de la tribu Yaqui, en México, mostró un resultado asombroso. Se compararon dos grupos de niños entre 4 y 5 años de edad, con antecedentes genéticos, sociales y culturales similares, pero con la notable diferencia de que un grupo utilizaba pesticidas regularmente en agricultura y el otro tenía un sistema de agricultura libre de sustancias químicas. Se detectaron pesticidas organoclorados y de otras clases en sangre de cordón y leche materna en los individuos de la comunidad expuesta.


Los niños de la comunidad afectada mostraron una significativa disminución de la coordinación para atrapar una pelota, cuando se les pedía permanecer en equilibrio sobre un solo pié, saltar en el lugar o acertar a un blanco. La memoria en el grupo expuesto estaba afectada: no recordaban, por ejemplo, lo prometido como premio antes de las pruebas. Pero el registro más asombroso fue la falta de habilidad para dibujar representaciones reconocibles de personas u objetos. Cuando se les pedía dibujar personas estaban considerablemente distorsionadas mientras que los árboles y casas eran difíciles de reconocer. Los niños expuestos también mostraron ser menos creativos en sus juegos.


Dioxinas y PBCs
Los fetos expuestos a niveles bajos de PCB´s presentan problemas de aprendizaje, déficit de coeficiente intelectual, hiperactividad y déficit de atención. Los PCB´s, químicos muy estables se utilizaron como lubricantes, aislantes en revestimientos y materiales eléctricos y transformadores. Por ser muy estables persisten en el ambiente, se bioacumulan y son muy tóxicos.Las dioxinas tienen una estructura muy similar a los PCB´s y se emiten al ambiente durante la síntesis de PVC, tratamiento de la pulpa y blanqueo del papel, incineración de productos con cloro y quema de basura a cielo abierto.


Conclusión

No debemos ignorar y sí tener presente que los niños son concebidos y viven hoy en un ambiente muy diferente al de hace unas décadas. Hay un nuevo patrón de enfermedades emergentes. Mas de 10 millones de productos con los que convivimos diariamente contienen sustancias químicas, aún no conocemos la toxicidad de la mayoría de ellos, muchos son identificados como neurotóxicos con efectos por exposición crónica a muy bajas dosis, tan bajas que a veces son difíciles de detectar en el medio ambiente.


El problema es que los niños son muy vulnerables a los tóxicos desde su concepción (generalmente las dosis de exposición tóxica es calculada para adultos de 70 Kg.), tienen menor habilidad detoxificante, ingieren más agua y alimento y consumen mas aire en relación con su tamaño que un adulto, juegan en el suelo, alfombras o en el pasto que son reservorios de polvo de habitación o pesticidas y habitan en edificios públicos (escuelas) que son frecuentemente tratadas con insecticidas.


Los niños no pueden, además, discernir cuando están ante una situación de peligro tóxico y pueden no estar capacitados para evitarla o escapar de ella.


Se despliega, entonces, un panorama apoyado en una variedad de investigaciones de laboratorio, clínicas y epidemiológicas que sugieren fuertemente que las sustancias químicas neurotóxicas que se encuentran en el ambiente pueden jugar un papel importante en las incapacidades derivadas de las alteraciones del desarrollo.


Las implicancias de este concepto son profundas. Si podemos entender el papel que juegan las sustancias químicas ambientales en los desordenes del neurodesarrollo podemos avanzar concretamente hacia la prevención de estos problemas.Reconociendo la etiología podremos reducir la incidencia limitando o eliminando la exposición a sustancias neurotóxicas, regulando su uso o buscando sustituirlos por alternativas más seguras.


Fuente. AAMMAAsociación Argentina de Médicos por el Medio Ambiente